Publicidad:
La Coctelera

.:EN GUARDIA:.

---\Blog de actualidad crítica/---

Categoría: Estado Español

5 Mayo 2007

Majestad, tengo una pregunta para usted

Jaume d'Urgell
A raíz de la polémica suscitada entorno a la presencia de los dos máximos representantes del bipartidismo —Zapatero y Rajoy— en un espacio televisivo en el que fueron sometidos a un interrogatorio pretendidamente libre, surgen algunos interrogantes como: ¿por qué se utilizó el falso directo?, ¿por qué no hubo programa para Llamazares, Egibar, Mas u Otegi?, ¿por qué el presidente bloqueó tres días completos en su agenda antes de su intervención? y sobretodo… si el asunto trataba de política, ¿por qué no se interrogó al Jefe del Estado?

Sea como sea —y con la mejor de las intenciones—, me propuse recopilar una batería de preguntas de lo que pudo haber sido y no fue. A continuación, el guión del programa que Radio Televisión Española decidió no emitir:

Origen y justificación
Carmen Cifuentes, Leganés (Madrid). Estudiante. 23 años.
Buenas noches. Esto, estoy un poco nerviosa. Perdón. Verá, soy estudiante de Derecho y en particular, siento una gran pasión por el estudio del Derecho Natural, aunque también me atraen el Derecho Constitucional y la Historia del Derecho. No voy a ocultar que en más de una ocasión, para aprobar los exámenes, me he visto obligada a responder lo aprendido, prescindiendo de mi apreciación de la razón y la lógica. Por eso, Majestad, tengo una pregunta par usted: ¿por qué es usted el rey?

Represión
Xabier Iturrigoiti, Barakaldo (Bizkaia). Administrativo. 41 años.
Kaixo, gabon. Hace ocho años, mi hermana Idoia fue detenida por tres docenas de soldados que vestían de verde olivo, a eso de las 4 de la madrugada, en casa. Lo registraron todo, se llevaron lo que quisieron y no supimos nada más hasta pasados cinco días, cuando la prensa ya había predispuesto a la opinión pública en su contra. Lo endeble de los cargos hizo que, tras 47 meses en prisión preventiva, la acusación fuera sobreseída. Hasta ese momento,Idoia estuvo en 7 centros penitenciarios, situados a una distancia media de 500 kilómetros de su domicilio familiar. Por otra parte, los médicos confirmaron stress post-traumático debido a torturas. He contado eso porque, Señor, tengo una pregunta para usted: en su opinión, ¿cree que se respetan debidamente las garantías procesales y los demás Derechos Humanos de sus súbitos?; ¿conoce usted, señor, el contenido de los informes que año tras año emiten entidades como Amnistía Internacional, Human Rights Watch o la oficina del Relator Especial de las Naciones Unidas para la Prevención de la Tortura, respecto a España?; ¿cómo Jefe de Estado y comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, piensa hacer algo contra la impunidad? Eskerrik asko.

¿Trabajo?
Pilar Garrido, Cabra (Jaén). Ama de casa. 53 años.
Hola. Yo es que la política nunca me ha gustado, siempre he creído que eso es para el que coma de ello, no sé si me entiende, vamos, que lo veo como algo de ustedes, que no entiendo apenas nada. En casa somos nueve: yo, mi Antonio, Micaela –la suegra–, y luego mis hijos Antonio, José, Miguel, Luis, Pablo, Jonatán y María. En casa no vamos muy bien ¿Sabe usted? Hay meses que no sé qué hacer para ir al economato, sobretodo la segunda quincena. Pero tampoco estamos mal, quiero decir, gracias a Dios tenemos buena salud y aunque trabajamos mucho —sobretodo cuando el esparto y luego con los olivos—, siempre estamos contentos, y siempre hay algún apaño para que no falte un platote judías. Pero hay una cosa que siempre he querido saber, Majestad, tengo una pregunta para usted: ¿cómo es un día cualquiera en su trabajo?

Remuneración oficial
Joan Josep Ferreter, Vilafranca del Penedès (Barcelona). Auxiliar de clínica. 28 años.
Bona nit. Hace unos días me he casado con Nuria, una chica preciosa en todos los sentidos, a la que conocí hace dos años, en l’Alguer. El caso es que nos hemos comprado un piso y hemos firmado una hipoteca a 35 años. Estamos un poco asustados por el desafío que supone asumir la obligación cumplir con un pago tan fuerte, durante tantos años, sobretodo con la creciente precariedad laboral (sin ir más lejos, yo trabajo en una clínica privada, que dispone de un acuerdo con la Administración, pero las condiciones son muy duras y acusamos un alto índice de rotación de personal). Bueno, he dicho todo eso porque Majestad, tengo una pregunta para usted: he leído en la prensa que su asignación presupuestaria ronda los ocho millones de euros anuales ¿podría decirme en qué se los gasta? Es una cuestión que me preocupa especialmente, porque no comprendo como usted recibe esa cantidad del erario público, mientras en mi trabajo veo a diario como los pacientes llegan a esperar hasta medio año para ser acceder a una consulta con un especialista en o­ncología. Muchas gracias.

Verano del 74
Julia Hernández, Dos Hermanas (Sevilla). Estilista. 20 años.
Hola, buenas noches. El sábado fui al cine con mis compañeras, al salir del trabajo. Fuimos a ver “Sé lo que hicisteis el último verano”, no sé si la ha visto, es una de Gillespie, con Jennifer Love Hewitt y Ryan Philippe. Es curioso, porque yo ya tenía pensado lo que quería preguntarle, Majestad, pero mientras estaba en la sala, a raíz de esa película se me ocurrió cambiar mi pregunta. Hace unos años oí que en verano del 1974, durante una prolongada convalecencia médica del dictador, usted asumió la responsabilidad de suplirle en lo alto de la jefatura del Estado. Bien, Majestad, tengo una pregunta para usted: ¿por qué durante todo el tiempo en el que usted era mandatario absoluto del país, durante el verano de 1974, no emprendió ni un solo gesto aperturista?; en todo ese tiempo, ¿tuvo que firmar el ‘enterado’ para la ejecución de alguna sentencia a pena de muerte?; ¿hay algo que usted hiciera en aquel verano, y que la opinión pública desconozca? Muchas gracias, Majestad.

Ecología e inmunidad
Gabriel Jiménez, Torre Pacheco (Murcia). Guardia Civil. 41 años.
Buenas noches. Tengo 41 años y soy granadino, aunque desde hace un par de años resido en Torre Pacheco, provincia de Murcia, donde trabajo como Guardia Civil adscrito al SEPRONA (el Servicio de Protección de la Naturaleza). Digo esto, porque en febrero detuvimos a un súbdito inglés cuando presuntamente se estaba dedicando a la caza de ejemplares de lince ibérico, siendo como es una especie en peligro de extinción. Tras interrogarle y levantar un atestado de los hechos, pusimos a John H. R. —que así se llamaba— a disposición judicial. Majestad, tengo una pregunta para usted: ¿podría ser tan amable de explicar, sobre la base de la igualdad ante la Ley, cuáles son las circunstancias que rodean la caza de un oso pardo de 4 años y 120 kilos, el pasado mes de agosto, en la población rusa de Vólogda?; ¿conocía Su Majestad que el oso pardo es una especie que se encuentra en vías de extinción? Extinción significa para siempre. ¿Sabía Su Majestad que según declaraciones de Serguei Starostin —el guardabosques local—, el ejemplar sobre el que presuntamente abrió fuego, se había criado en cautividad, era conocido como ‘Mitrofán’ y se encontraba bajo los efectos de una intoxicación etílica en el momento de morir?

¿Es la real familia una familia real?
Luisa Rodríguez, Herrera de Alcántara (Cáceres). Ama de casa. 68 años.
Buenas noches. Mire usted, yo a mi edad ya no estoy para muchos trotes, ¿sabe usted? Las pocas veces que salgo de casa son para ir a misa y a la peluquería de la tía Rosa, que trabaja muy bien y me hace un precio arregladillo, además, la tía Rosa ya me conoce bien y yo no me pongo en manos de estas chicas de hoy, que buenas son, pero solo quieren hacer cosas modernas y eso. Bueno, pues que el otro día, mientras esperaba para el corte tras el lavado, me dio por ojear las revistas de esas, ¿sabe lo que le quiero decir? “Diez Minutos”, “Lecturas”, el “¡Hola!”, y me pareció ver una cosa que me desconcertó un poco. Majestad, tengo una pregunta para usted: ¿es cierto que su esposa, siendo como es la reina de España, suele utilizar solo el inglés para hablar dentro de casa? ¡Ah! Y otra cosa, ¿es verdad eso de que Sofía prácticamente tiene fijada su residencia en Londres, con su hermano? Me habían dicho que la gente así, duerme en camas separadas y esas cosas, pero lo de vivir en otro país y no hablar castellano, ya no sé si creerlo, siendo quien es. Bueno muchas gracias y un saludo para Angelines y Marta.

El Sáhara
Miguel Dezcallar, Benzu (Ceuta). Suboficial de la armada. 44 años.
Buenas noches. Yo es que soy hijo de una familia de militares, en casa siempre hemos trabajado entregando todo nuestro esfuerzo y sufrimiento a la defensa de la Patria, desde hace al menos cuatro generaciones y hemos estado siempre a lo que fuera: obedecer y a la Patria servir. Por cierto que mi abuelo cayó en los primeros días de contienda, por defender al gobierno constitucional en el 36. Bueno, el asunto que le quería preguntar es sobre el Sahara, porque tengo familia allí ¿sabe?, bueno, a decir verdad ya no están allí, vivían en Smara (RASD), pero tuvieron que irse a Tinduf (Argelia), por miedo a la brutal represión inhumana que desde hace más de 30 años llevan a cabo las Fuerzas Armadas de su buen amigo, el rey de Marruecos. Bueno, voy al grano, quería saber, en relación a lo que pasó durante el otoño de 1975, cuando el dictador agonizaba, y aprovechando el desconcierto político, el reino de Marruecos invadió la provincia española del Sahara. Por eso, Majestad, tengo una pregunta para usted: ¿cuál fue su papel en aquellas fechas?; ¿tan difícil era disponer que alguien de Protocolo organizara el sepelio del dictador mientras usted tomaba alguna decisión respecto a nuestras provincias de ultramar? Sepa que somos muchos los españoles de bien que vivíamos allí, y que vimos cómo nuestro país nos daba la espalda… a nosotros, y al Derecho Internacional. ¿No cree Su Majestad que, en aras de preservar la grandeza y el buen nombre de España ante la Historia, debió haber mostrado más respeto hacia aquellos súbditos que cambiaron de manos como si de reses se tratara? Muchas gracias.

Coherencia democrática
María Robredo, Cangas de Onís (Asturies). Ganadera. 30 años.
Hola. Bueno yo soy de Cangas de Onís y quiero decir que no es del todo cierto lo que dicen en las televisiones, eso de que todos los asturianos estamos tan contentos con la institución… que si los cuentos de hadas y doncellas que besan sapos y se convierten en príncipes y todo eso. Bueno. Yo quería decir, que una vez escuché al señor presidente, al zetapé ese, o como se llame, que teníamos “un rey muy republicano”, y que “quiere mucho a todos los españoles”. Eso de que el rey es republicano debe querer decir que quiere mucho la democracia, ¿verdad? Bueno, por yo quería decir Majestad, tengo una pregunta para usted: si es verdad que nos quiere tanto y que es tan republicano, ¿por qué no abdica a favor del pueblo?; ¿lo ha pensado siquiera? Mire que pasaría a la Historia ¿eh?, pero de verdad además. Nada más, muchas gracias.

Ideología
Rafael Martínez, Parla (Madrid). Transportista. 44 años.
Buenas noches. Mi nombre es Rafa y trabajo como camionero, lo que me proporciona muchas horas para leer y muchas más para reflexionar. En los periódicos es fácil encontrar chascarrillos acerca de sus relaciones con los diferente presidentes del gobierno que los españoles hemos ido eligiendo a lo largo de todos estos años. Supongo que usted también los habrá leído: “que si con González se llevaba muy bien”, “que si Aznar le hacía el vacío”. Majestad, tango una pregunta para usted: más allá de la coyuntura y sus afinidades personales… ¿usted es de derechas o de izquierdas?; es decir, ¿prefiere a Hayek o a Marx? Muchas gracias.

Pasado vs. futuro
Rosario Bermúdez, Etxarri-Aranatz (Nafarroa). Registradora de la propiedad. 39 años.
Buenas noches. Mi nombre es Rosario, soy gaditana afincada en Navarra, tengo un hijo, soy tran , licenciada en Derecho y trabajo como funcionaria. Señor, tengo una pregunta para usted: ¿cómo ve el futuro?; ¿cree que la autocracia puede cohabitar con las instituciones propias de un Estado de Derecho?; puestos a afrontar el futuro, ¿esperará a que le desahucien vía revolución, reforma constitucional o refrendo ad hoc, o piensa ser usted mismo quien tome la iniciativa? Muchas gracias.

Período dictatorial
David Vázquez, Salcedillo (Teruel). Ingeniero forestal. 31 años.
Buenas noches. Soy David, de Teruel, y desde aquí deseo agradecer la oportunidad de tomar la palabra. Verá, en nuestros días apenas nos llega información sobre los casi veinte años de su primera etapa laboral. Escasean los datos sobre la época en la que usted se formó como estadista y desempeñó su labor codo a codo con el dictador Franco. La verdad, siempre me ha despertado una gran curiosidad saber cómo un demócrata convencido y un valedor de nuestros derechos pudo convivir laboralmente con el militar golpista. Majestad, tengo una pregunta para usted: ¿cómo era el día a día con Francisco Franco?; tengo entendido que compartían despacho ¿cómo se organizaban el trabajo?; ¿quién firmaba las penas de muerte?; ¿solían sincronizar sus agendas?; ¿qué se siente al presidir un Consejo de Ministros franquista? Muchas gracias.

¿Y Franco qué opina de eso?
Mariana Libertad, Vic (Barcelona). Jubilada. 73 años.
Buenas noches. Yo vengo de un pueblo de la provincia de Barcelona y la verdad es que estoy muy ilusionada con el devenir de las cosas en estos últimos años. Me gustaría mucho conocer su opinión sobre los recientes avances políticos. Majestad, tengo una pregunta para usted: ¿cuál es su opinión acerca de la reforma estatutaria?; ¿cuál es su concepción de la organización territorial de España?; ¿centralista?; ¿Federal?; ¿Qué opina del matrimonio entre es —cuya Ley lleva su firma—? Por último, y no por ello menos importante: ¿es partidario de agotar todas las posibilidades de la paz para resolver el conflicto que tanto sufrimiento ha causado dentro y fuera de la tierra de los vascos?; ¿no cree usted que de todo se puede hablar, con mutuo respeto y luego que decidan las urnas? Muchas gracias, perdone si me he puesto un poco nerviosa, es que a mi edad me cuesta concentrarme. Muchas gracias.

Suiza y los dineros
Jorge Alberto Gonsales, Santillana de Campos (Palencia). Peón de construcción. 29 años.
Hola. Miré, allá en el Perú las condiciones son muy dificultosas. Tenemos mucha corrupción, y hay miedo. Las cosas no van bien y yo he de alimentar a mis padres, una esposa, dos hijos y un hermano, que no me lo quito de encima. Yo estoy trabajando en la obra. Ahora estoy de suerte porque ya hace cinco semanas seguidas que estoy en el mismo sitio, y hasta estoy pensando en apuntarme a una academia, para eso de los papeles, algo del arraigo, me ha dicho Don Pedro, que es doctor en leyes. El martes mandé casi 400 euros a casa, es la vez que más he mandado. Creo que si todo sigue bien, antes de dos años podré volver y seguir allí, porque extraño mucho a los amigotes y a toda la familia. Aquí hay demasiadas veces que me encuentro solo y bueno… En fin, buena cara, las cosas van bien, y ya se va el invierno, es mucho mejor para trabajar, sobretodo bien de madrugada, por el frío y eso. Majestad, tengo una pregunta para usted: ¿cuánto dinero tiene en el extranjero? Y teniendo en cuenta que usted es aquí el que más manda, y con lo bien que está uno en casa ¿por qué tiene todo ese dinero fuera de su país?; ¿y de donde fue que lo sacó? Gracias, buenas noches.

Autogolpe, 23-F
Paloma Cuiño, Fitoiro (Ourense). Ama de casa. 52 años.
Hola. Desde joven, cuando viví todo lo que pasó en el 81, siempre he querido hacerle algunas preguntas y me alegro mucho de que Radio Televisión Española haya tenido el acierto de realizar este programa, que supone un acercamiento de la Corona a los ciudadanos, para que todos podamos saber. Muchas gracias por su labor, Majestad. No sé bien si soy monárquica, pero tengo claro que soy una “Juancarlista” convencida. Gracias a Su Majestad tenemos hoy democracia, paz y progreso como nunca antes lo hubo en España. Majestad, tengo una pregunta para usted: Majestad, considerando que los guardia civiles golpistas irrumpieron en la sala de plenos del Congreso de los Diputados a las 18:23 horas del 23 de febrero, ¿cómo es posible que tardara usted más de cinco horas en hacer público su apoyo a la Constitución? Desde aquella fecha que marcará para siempre la Historia de nuestro país, ha habido muchas personas que, movidas por la falta de escrúpulos u oscuros intereses, se han dedicado a formular diversas teorías sobre una supuesta connivencia de la Corona con los golpistas, esas personas se valen de la opacidad informativa existente al respeto… ¿no cree que sería interesante explicar públicamente todo lo qué pasó aquel día? Total, puesto que no hay nada que esconder de su intachable comportamiento guante aquel día, ¿para qué ocultar la información? Muchas gracias.

Malicia y milicia
Miquel Fuster, Sacañet (Castelló). Maestro. 38 años.
Hola. Como vamos mal de tiempo, intentaré ser breve. Majestad, tengo una pregunta para usted: si como bien reza la Constitución Española de 1978, en el apartado “h” del artículo 62, usted ostenta el mando supremo de las Fuerzas Armadas y por tanto, es usted mismo un militar, como lo prueban sus estudios y su frecuente presencia de uniforme presidiendo todo tipo de actos castrenses; teniendo en cuenta que a los militares les está estrictamente prohibido inmiscuirse en los asuntos de la política ¿podría explicar por qué razón realiza usted declaraciones de carácter político, siendo como es, un militar?; ¿qué opina de que, desde el golpe de Estado militar de 1936 hasta nuestro días, España siga teniendo a un militar en la jefatura del Estado?, ¿no cree que algo así nos equipara a regímenes como los de Pakistán, Líbia, Guinea Ecuatorial o Sudán? Es más, al hilo de esa pregunta ¿cree oportunas sus ya tradicionales ingerencias en la política exterior de nuestro país? Muchas gracias.

Absolutismo parlamentario
Elisenda Puigdollers, Es Grau (Menorca). Filóloga. 53 años.
Buenas noches. Por causa de mis estudios, he estado viviendo muchos años en Rosario (Argentina), donde he tenido que vérmelas en la tesitura de coexistir con todo tipo de gobiernos. Por eso, hay algo que me preocupa especialmente, y que para mi constituye “la prueba del algodón”. Majestad, tengo una pregunta para usted: en el caso de que el gobierno emitiera una resolución con la que usted discrepara de un modo insalvable, y ello le condujera a expresar su posición contraria ¿a quién obedecerían las Fuerzas Armadas de las que usted ostenta constitucionalmente el mando supremo?; ¿obedecerían los ejércitos al gobierno electo o por el contrario, seguirían el criterio del monarca? Por último, una pregunta más: ¿cree usted que en un verdadero Estado democrático sería necesario hacerse una pregunta como la que nos ocupa? Muchas gracias, Majestad.

Autocracia y europeismo
Román Luque, Madrid. Economista. 42 años.
Buenas noches. Mi nombre es Román Luque y trabajo para una conocida firma alemana de inversiones financieras. Habitualmente, mi trabajo se desenvuelve en Frankfurt (Alemania). Majestad, tengo una pregunta para usted: dentro del marco de construcción de la Unión Europea, ¿cree que su puesto de trabajo tendrá cabida en 10 o 15 años?, entiéndaseme, más allá de la anécdota simbólica y el puro folklore ¿puede una Europa unida, formada por una treintena de Estados federados, mantener a las fuerzas armadas de su quinta mayor potencia interna, bajo el mando de una familia designada por uno de los más execrables dictadores del S. XX?; ¿cree usted que la Unión Europea consentirá que una parte tan importante de su política exterior dependa del libre albedrío e intereses particulares de un solo individuo? Muchas gracias.

'Grandeza' e igualdad
Carmen Anjou, Hontanar (Toledo). Rentista. 49 años.
Buenas noches, Majestad. En primer lugar quería agradecer a Su Majestad y al gobierno del Partido Socialista Obrero Español, la aprobación de la modificación legislativa que ha equiparado a la mujer con el hombre a la hora de ejercer sus derechos sucesorios para reclamar la posesión de los títulos nobiliarios vinculados a la Grandeza de España. Ahora bien, mi hijo no para de decirme que la preeminencia de los derechos históricos que caracterizan a nuestra familia entra en colisión con el principio de igualdad ante la Ley, consagrado en los artículos 1.1, 9.2 y 14 de la Constitución Española, así como en los artículos 1, 2.1, 4, 7 y 21 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Sin ir más lejos, ha llegado a firmar no sé qué papel de renuncia y lo ha llevado a un notario de Toledo. Por eso, Majestad, tengo una pregunta para usted: ¿no cree Su Majestad que la Grandeza de España atenta contra el principio de igualdad de los ciudadanos ante la Ley? Su opinión tiene un gran valor para mi, Majestad. Muchas gracias.

Extrañas compañías
Eneko Zenarruzabeitia, Abaltzisketa (Gipuzkoa). Escritor. 40 años.
Ga uztioi. Me llamo Eneko y vengo colaborando con diversos medios de contrainformación alternativa. Mi pregunta era a propósito de un asunto que muchas veces ha levantado asperezas entre los camaradas. Señor, tengo una pregunta para usted: ¿Cómo son sus relaciones con los dirigentes de ERC o el PCE? Sé que es un asunto controvertido, y comprenderé si no desea comprometer algún vínculo de amistad, pero no puedo omitir que habida cuenta de su empleo en la Administración Pública, el asunto despierta el interés de los telespectadores. o­ndo pasa.

Inmunidad penal, ¿Por y para qué?
Maribel Gutiérrez, Murillo de Calahorra (La Rioja). Piloto de aerolíneas. 36 años.
Buenas noches. Intentaré ser breve. Me declaro abiertamente “Juancarlista” y de ideología liberal. Sí, no siento ningún rubor en afirmar que creo en el libre mercado, y que es precisamente este sentimiento de amor a la libertad el que conduce al crecimiento de la sociedad. Estimo que el papel jugado por Su Majestad durante la etapa de la Transición a la democracia es digno de un estadista y un personaje histórico de su talla. Ahora bien, Majestad, tengo una pregunta para usted: siendo como sois una excelente persona y un probo ciudadano ¿por qué no renunciáis a vuestra inmunidad penal? A fin de cuentas, jamás la va a necesitar, ¿no es cierto? Muchas gracias.

¿Libertad de prensa?
José Varela, Castro Urdiales (Cantabria). Periodista. 30 años.
Buenas noches. Creo que soy el último, por lo que iré directamente a la cuestión. En mi actividad profesional diaria encuentro innumerables limitaciones a la hora de intentar informar con rigor y seriedad sobre cualquier asunto relacionado con la Casa Real. Es muy difícil conseguir acreditaciones, todo debe someterse a la aprobación previa antes de ver la luz, el contado material disponible se encuentra alejado de los medios de comunicación que operan en España y en resumen, todo son problemas y cortapisas. Majestad, tengo una pregunta para usted: ¿cuál es el por qué de esta lejanía intencionada?; ¿por qué se mantiene un cuerpo legal que dificulta ejercer la crítica sobre sus actos?; ¿cuál es, en su opinión, el origen de la evidente cooperación prestada por cierta esfera empresarial a esta voluntad de silencio?; ¿por qué toda la información que aparece como un fogonazo cada vez que se produce el más irrelevante evento familiar parece calcada, escrita por la misma mano?; en resumen, Majestad, ¿qué es lo que teme de los medios de comunicación? Muchas gracias.

servido por sub-versioncastellana sin comentarios compártelo

5 Mayo 2007

ASI SE TORTURA EN EL "DEMOCRÁTICO" ESTADO ESPAÑOL

Testimonio de Anika Gil


Han pasado casi dos años desde que la vecina de Pamplona Anika Gil fuera detenida por la Guardia Civil. Desde entonces, nada ha sido igual para ella. El cineasta Julio Medem ha puesto cara y ojos a la tortura con su testimonio. Tras ello, Gil se ha sentido capaz, por vez primera, de narrar con detalle lo ocurrido en esos días.
Hoy empezaré a escribir sobre nuestra detención, ocurrida el 28 de febrero de 2002 y los duros sucesos posteriores. No sé cuándo terminaré, pero continuaré poquito a poco, por un lado porque las compañeras me han dicho que tengo que sacar lo que tengo dentro y, por otro, porque quiero hacer un testimonio, porque quiero recordar lo máximo posible. Sé que se me hará muy difícil, ya que todavía no controlo muy bien la noción del tiempo, pero intentaré hacerlo lo mejor posible.
Eran las 7.00 cuando me despertaron los golpes. Mi compañero Eneko estaba a mi lado y lo desperté, totalmente turbada [...] Nos quedamos con el niño mientras aquellos terribles golpes destrozaban la puerta. Al ver que estaba rota empezamos a gritar «¡No disparen, hay un niño! ¡Hay un niño!». Entonces escuchamos: «¡Salgan, todos al suelo!» [...]
No sabía dónde andaba; tropezándome, me metieron en una celda [...] Una brusca voz me preguntó «¿Quién te ha dicho que te sientes? !Contra la pared!». Yo, de un salto, puesto que me había dado un buen susto, me puse de pie y mirando a la pared. Después de un rato, oí el ruido de los cerrojos y, entre palabras que no entendía, escuché algún golpe y algún grito. Para no oír lo que estaba pasando, me tapé los oídos y empecé a cantar por dentro. Después, abrieron el cerrojo de mi calabozo y por lo menos entró un hombre. Me hizo preguntas. Yo le respondía que no o que no sabía. Entonces, después de darme un golpe en la cabeza, me amenazó: «Vale, si no quieres colaborar tengo cinco días para hacerte hablar. Te queríamos dar una oportunidad, pero alguien tiene que comérselo y si no quieres colaborar lo compartiréis todos, todos iréis para dentro» []
La mujer que me había acompañado todo el trayecto le dijo a la otra que yo tenía un niño, que era muy bonito... Hacían comentarios como que ellos cogerían al niño, que era mala madre, que era una pena, pero que no volvería a ver a mi hijo, que el pobre quedaría en manos del Estado mientras yo estuviera en la cárcel, etc. [...] Todavía tenía en mente la entrada en casa y las imágenes de mi hijo. Esa última la tengo todavía []
Me puse en pie, contra la pared de un salto. Entró el hombre y me preguntó: «¿Estás con la regla?». Yo le respondí que no, pero me dijo que en caso de necesitar compresas las pidiera. «Aquí pasan cosas que no son normales, cambia el metabolismo, así que no te extrañes si empiezas a manchar» []
Cuando estaba en el calabozo aquella noche, entraron tres o cuatro hombres y comenzaron a hacerme preguntas. Yo les respondía, pero mis respuestas no les gustaban. Se enfadaron mucho, y comenzaron a insultarme. «¡Lista, zorra, hija de puta, te vamos a matar!». Me preguntaban sobre mi hijo haciendo comentarios muy duros sobre su situación.
Me empujaron, golpeándome contra la pared. Yo estaba llorando y temblando, diciéndoles que les decía la verdad una y otra vez. Me ordenaron que hiciera flexiones, de arriba abajo, hasta que me caí. Y comenzaba otra vez lo mismo. No sé cuánto tiempo pasó; luego, cuando se fueron, me dijeron que me darían tiempo para pensar y que sería mejor si hablaba, que si no ellos me harían hablar []
Estaba atemorizada. Esta vez me pusieron el antifaz y me sacaron del calabozo [] No veía más que la pared, era blanca. Volvieron a empezar con el primer interrogatorio y no creían lo que yo les decía. Cada vez se ponían más violentos. Otra vez golpes en la cabeza, empujones, gritos, flexiones hasta que las piernas no pudieron aguantar más... De pronto, uno me ordenó que me desnudara. Yo, asustada y temblando, les dije que no me desnudaría, que no me quitaría la ropa. En la habitación había unos tres o cuatro hombres y uno de ellos me dijo: «¿Qué no? ¡Ya te la quito yo!». Comenzó a quitarme el jersey, luego la camiseta y al final el sujetador.
Volvieron a entrar en el calabozo y comenzaron con el interrogatorio. Yo seguía diciendo lo mismo. Uno dijo: «Hay que cambiar de método, ¡que se desnude, que sólo se quede con los calcetines!». Me entró un escalofrío y me desnudé entre llantos y temblores, siempre mirando contra la pared, dejando la ropa en el suelo. En sus manos me sentía desnuda tanto por fuera como por dentro. Entre las preguntas, me repetían una y otra vez «¡Firmes!» cuando llevaba las manos a cubrir la tripa o la cara. Mientras tanto me daban golpes en la cabeza, me sobaban el cuerpo, más empujones y tirones de pelo...
En un momento uno de ellos me dijo que estirara el brazo hacia atrás. Entonces me colocó lo que identifique por el tacto como una pistola y me ordeno que la cogiera. Me dijo que aquella pistola había sido utilizada para asesinar a un concejal de Zaragoza.
No puedo decir cuantas veces (quizás unas dos o tres) me interrogaron de forma similar, desnuda, hasta que me caía []
Tenía las piernas muy pesadas y doloridas. Tocamientos en la tripa, pechos, culo... estaba muy mal, me sentía muy mal... Volvieron a abrir la puerta del calabozo y me pusieron el antifaz, y en vez de llevarme a una habitación, me volvieron a llevar al forense. Como la vez anterior vino hacia las 20.00, pensé que había pasado todo un día y me alegré, pero no fue así, porque eran sólo las 12.00. Me hundí en un agujero negro. Al forense le dije que tenia un miedo espantoso. Temblaba al hablar. Sentada en la silla, parecía que estuviera saltando. Le dije que si le decía algo me matarían, pero él me contestó que lo que le dijese solo lo leería el juez. []
Cualquier ruido me producía temblores, el corazón me daba un vuelco y comenzaba a temblar. Otra vez el infierno. Desnudarme, tocamientos, flexiones, movimientos obscenos por detrás, golpes en la cabeza... Estaban enfadados y yo no podía hacer nada. Entonces me dijeron que me iban a violar con un vibrador o con un palo. Entonces uno de ellos me empezó a dar un gel o algo parecido en la parte superior del culo, diciendo que serviría de ayuda. Otro le decía que no pusiera nada, «para que se rompa por dentro». Noté un palo o algo parecido bajando de la espalda hacia el culo. Me dio un ataque de nervios, me ahogaba y tenía que respirar muy rápidamente, mis pies no aguantaron mi peso y me desplomé. []
Después me dijeron que me vistiera y se marcharon. Después de pasar un minuto, desde la puerta me ordenaron que me pusiera de pie contra la pared. No puedo describir como estaba. Totalmente destrozada [...]
Me dijeron que me iban a poner los electrodos. A la pregunta de dónde, respondieron con «¿Quieres tener más hijos?». Entonces, me echaron agua en la parte inferior del culo. Me hizo una gran impresión y pegué un salto. Se me aceleró el corazón, noté algo, me habían tocado con algo. Me volvió a dar otro ataque, respiraba muy rápido, me faltaba el aire, me temblaba todo el cuerpo... Me dejaron en paz []
Cuando me llevaban de vuelta al calabozo, me hicieron parar. Oí una respiración fuerte y rápida, dijeron «Escucha, escucha, je, je, parece un orgasmo, ¿eh?». Entonces me di cuenta que le habían puesto a alguien la bolsa. Me puse muy mal. Me volvieron a llevar donde el forense [...]
Fue mas o menos en esa época cuando comencé a tener alucinaciones. Al principio fueron las manchas negras que había en la pared, que comenzaban a moverse delante de mí. Mas adelante, comenzaron a tomar forma, forma de mujer, de un piojo, de un pastor, etcétera. Luego empezaron a crecer y a coger formas de pupilas de una cara, la puerta de una casa... Yo cerraba los ojos y me los frotaba, pero seguían igual [...] Entonces empecé a pensar que había empezado a desplomarme.
Mientras, seguían los interrogatorios. Algunas veces en el mismo calabozo, otras en una habitación o en los váteres. Entonces comenzaron a utilizar otros métodos. Me pusieron una bolsa en la mano y me ordenaron que me la colocara. Yo lo hice, estaba destrozada, quería que todo terminara de una vez. Estaba muy nerviosa. Cuando vieron que me estaba quedando sin respiración, me quitaron la bolsa.
Habitualmente, antes de venir donde mí le hacían una visita a mi compañero. Le sacaban entre ruidos y golpes, diciéndole cosas como «Te vas a cagar, ven aquí, majete», para que yo las oyera. También oía las visitas de otras personas, muy parecidas [] Estaba histérica, me llevaba las manos a los ojos y a los oídos. Para terminar con todo aquello, suplicaba entre temblores y lloros. Aquello sí que era insoportable. Entonces se enfadaban mucho: «¿Por qué tiemblas? ¡Deja de temblar! ¡Que dejes de temblar ahora mismo!». No podía controlar la reacción de mi cuerpo []
Una vez, en el interrogatorio, uno de ellos, muy enfadado, me dijo que no estaba colaborando y que me daba a elegir entre la puerta de salida (esto es, el simulacro de una fuga) y la bolsa. Yo les contesté que si pretendían matarme, prefería lo de la puerta. Estaba muy mal. Entonces, no sé después de cuántas vueltas (por el recinto, por los pasillos, siempre con el antifaz y agarrada por los brazos), oí el ruido metálico de una puerta y dándome un gran empujón, me gritaron «¡Corre, corre!». Yo, con el antifaz puesto, sin ver nada, con los cordones de los zapatos sueltos, de alguna forma comencé a correr, gritando y llorando. De repente, uno me paró por detrás. Cuando volví a la realidad, me di cuenta de que estaba en una sala grande []
Me volvieron a llevar a la celda a ver si me tranquilizaba. Pero no me dieron tiempo, puesto que volvieron enseguida. Volvió a aparecer el hombre que daba las ordenes: «¡Basta ya de tonterías, enseñadle la bolsa!». Me colocaban la bolsa en la cabeza y comenzaban a interrogarme. Yo al principio podía respirar, no me asusté demasiado (aparte de la situación en la que estaba), pero después me apretaban. Me ahogaba. Me volvían a poner la bolsa mientras me interrogaban una y otra vez. Una vez uno me cerró la boca y la nariz mientras me decía «¡Que no muerdas la bolsa!». Las piernas me fallaron, perdí la fuerza y lo veía todo negro [...] Mientras me volvía la conciencia, me di cuenta que me había caído para atrás, que uno de ellos me sujetaba por detrás, por debajo de los brazos, y otros dos, colocados uno a cada lado, me controlaban las pulsaciones y los latidos del corazón [...] Cuando me subieron, estaba destrozada porque también me habían utilizado para hacerle sufrir a Eneko [...]
Cuando llegamos a algún lugar, me dijeron que me sentara y, sin quitarme el antifaz, me dijeron «Vamos a leer tu declaración y luego vas a aprenderla de memoria, subiremos arriba y la repetirás ante un abogado de oficio». Y comenzaron a hacer preguntas que yo tenía que responder. Mis respuestas no eran de su gusto y entonces me decían lo que tenía que decir. En un principio protesté, pero luego me decían cosas como «¿Quieres que te pongamos la bolsa? Todavía no has probado la bañera ni cosas peores, pero tenemos a tu hermano localizado. ¿Quieres que te lo traigamos? ¿Quieres abrazar a tu hijo?».
Me hicieron pensar que no había nada que hacer, que estaba en sus manos y que podían hacer lo que quisieran. Estuvimos largo rato repitiendo la declaración una y otra vez, hasta que la aprendí de memoria []. Les notaba contentos. Me dijeron que todo había terminado, pero eso no era verdad.
Otra vez me sacaron del calabozo y me llevaron a otra habitación. Hablaban tranquilamente, como si fueran amigos. Entonces me dijeron que me iban a presentar a un amigo de nombre «Bestia», el guardia civil que golpeaba fuertemente a los detenidos. Oí el ruido de la puerta y una fuerte voz me saludo y me contó algunos pasajes de mi vida [] Pero cuando se fue, en la habitación de al lado comencé a oír espantosos ruidos, golpes, y gritos de sufrimiento mezclados con la voz de ese «Bestia». Me puse muy nerviosa, llorando y temblando; con las manos me tapaba los ojos y los oídos []
Me volvieron a llevar donde el forense. Era el cuarto día, pero aún tenia que pasar el día y la noche con ellos. Con gran temor, pero pensando que era la ultima oportunidad, le conté todo rápidamente [] Otra vez me dijo que el informe sólo lo leería el juez, nadie más. Yo le supliqué que no se enteraran, que todavía me quedaba el día y la noche, y que si se enteraban de algo me matarían [...]
De pronto pararon enfrente de mi celda. Mi corazón saltó. «¡Anika!, ¿qué le has dicho al forense?». Abrieron la puerta y entraron. Estaba muy asustada, aterrorizada. Comencé a temblar pensando que me matarían allí mismo. Estaban muy enfadados, me dieron algún golpe y tirón de pelo, pero lo peor fueron las amenazas y coacciones que me hicieron respecto a mi declaración . Me repetían una y otra vez lo que debía hacer delante del juez [...]
Todavía duermo mal, tengo pesadillas y el dolor de las piernas no me permiten descansar bien. Tengo la vista muy cansada. A menudo tengo dolores de cabeza. No me concentro bien, difícilmente puedo leer y escribir. Me ha costado toda una semana escribir esto, lo he tenido que hacer poquito a poco.
Cuando estaba ante el juez, me preguntó si quería declarar o no [...] Me sentía totalmente perdida. Le pedí al juez que me ayudara. Yo no sabía cómo empezar la declaración. Entonces comenzó a hacer las preguntas de la declaración policial, y le dije entonces que no quería declarar [...] Entonces, le pregunté si podía nombrar lo que me habían hecho para torturarme, pero el juez me preguntó «¿Qué va a declarar? ¿Sólo lo que usted quiera?» Me sentí mal, intimidada, y no dije nada más [...]
Lo escrito aquí no es suficiente para poder explicarlo. No se pueden nombrar todas las cosas, porque siempre queda algo sin poner. Lo peor es el terror que se siente y que no se puede describir, sólo se puede vivir.
Anika Gil

servido por sub-versioncastellana sin comentarios compártelo


Sobre mí

Últimos comentarios

Fotos

sub-versioncastellana todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera